miércoles 21 de octubre de 2009

"ESAS COSAS NO SE DICEN"

Para Lino Plaza Tuñón, en su recuerdo.

HACE un mes, día por día, que tomé esta fotografía. La persona que aparece de espaldas, camino abajo, es un amigo muy querido al que le debo mucho de lo bueno que me ha pasado en los últimos catorce años. Ese fue el penúltimo paseo por el campo que dimos, hacia Izpegi. Ahora acaba de morir en un accidente de carretera.
Un día, cuando regresé a Sutegia, la casa de Lekaroz donde he vivido hasta hace dos años, le dije que me había hecho el favor de mi vida.
“Esas cosas no se dicen”, me contestó por lo bajo, y seguimos comiendo.
Ahora que no me oyes, puedo decirte que necesitaba que supieras que te estoy muy agradecido.
Buen arquitecto, jugador de rugby, hombre de buen humor, viajero, le gustaba la pintura, los libros, los grandes vinos, disfrutaba de la vida como a pocas personas he visto hacerlo, porque la amaba, con una alegría callada, sin alharacas ni explicaciones solemnes, con las manos en los bolsillos. Te ponía de buen humor casi sin que te dieras cuenta. Sabía escuchar y como era cuerdo, ponía gotas de cordura donde había propensión al desbarre, pero sobre todo era una persona de auténtica categoría humana, siempre dispuesta a hacer favores, a dar, hasta cuando no se daba cuenta de que lo hacía. Lo saben todas las personas que, en Baztán o en Madrid, le han tratado, que han sido muchas.
Sé que le voy a echar mucho de menos, como a los otros amigos que se han ido este año por ese camino.

7 comentarios:

jorgenagore dijo...

No sé dónde leí que la vida es una trituradora.
Un abrazo.

Ander dijo...

Un abrazo, Miguel. Sin tiempo que perder.

Ernesto Guajardo dijo...

Estimado: Una consulta. En una entrevista leí que en su próximo libro, Sin tiempo que perder, vienen referencias a Valparaíso. ¿Estoy en lo correcto? ¿Y llegará a Chile ese libro?

¡Saludos!

MARY TRONKENHEIMER dijo...

En mi casa el nombre de Lino Plaza era sinónimo de persona excepcional. Mi padre fue compañero suyo en la universidad, en el campo de juego y amigo. Gracias a el pude experimentar en primera persona el sinónimo de “nobleza” y Lino sin duda lo era en esencia, en si mismo. Gracias a el jugué al Rugby descubriendo el compañerismo y la amistad en toda su expresión. No olvidaré jamás cuando un tercer tiempo nos llevó espárragos de su amada tierra y aún caliente nos los hacía comer gozando al vernos, como sí de una gallina clueca se tratara cuidando de sus polluelos. Para mi, un hombre tierno, un hombre de principios, un ser único y aunque sea tópico, irrepetible. Sin duda.

Mi hija con la inocencia propia de la infancia me decía, no te preocupes el abuelo allí donde esté le recibirá haciendo pasillo como hacen los jugadores de rugby después de un partido, por nobleza, por principio y por el placer de haber compartido vida, campo y juego.
Gracias por enriquecer nuestras vidas Lino, gracias a Ud. por recordarle.

Anónimo dijo...

Jorge: Lo que yo leí es que la vida es un pañuelo lleno de sangre, lágrimas y mocos. Siempre estamos con lo mismo, pero Lino no se merecía ésto. ¡Y ésto es una mierda!.
Un abrazo Miguel, que fotografía más bonita y que sensibilidad la tuya.
Lander.

jorgenagore dijo...

Un abrazo a ti tb Lander, dale duro.

Anónimo dijo...

Para Ernesto Guajardo. Estás en lo cierto, en ese libro hay muchas referencias a Valparaíso, en donde el autor ha pasado varias temporadas. Un saludo.