El otro día, un amigo me llamó alarmado por el tono fúnebre de este Vivir de buena gana, y me recitó los últimos títulos y contenidos de sus entradas. Tiene razón. Pero olvida que estamos en noviembre, el mes del Tenorio, el de los muertos vivos o de los vivos muertos, las estatuas que hablan, los ajustes de cuentas, y que las casualidades a veces abruman, como lo hacen los cielos demasiado bajos y el vivir bajo las nubes más que en ellas, que sería todo un triunfo.Tal vez por eso le pongo aquí abajo el primer poema de un libro de D. H. Lawrence, perteneciente al ciclo crepuscular Phoenix, que me gusta mucho y que habla de la construcción de un barco de la muerte necesario para todo viaje en dirección al olvido.
Ahora es otoño y los frutos caen
en un largo viaje hacia el olvido.
Las manzanas caen como grandes gotas de rocío
magullándose y buscando su propia salida.
Y es tiempo de ir, de despedirse
De nuestro propio yo, y de encontrar una salida
Desde el yo caído.
5 comentarios:
Si tenemos futuro y nos entregamos a él, no veo razón para convocar fantasmas, por muy solemnes y respetados que en la tradición resulten. Por muy sombrío que sea el escenario no podemos tomar por actores lo que son efectos. Somos libres de aplaudir la obra, pero concedamos a tramoyas y palancas su mérito.
Mejor será, pues, que sigamos nuestro viaje, sin quedar absortos ante las señales del cielo. Nada hay de fascinante en el carro de Elías ni en ese arrebato que nos lanzaría a un etéreo viaje. Nadie debería creer que allí, cautivos del vacío, alcanzaremos por fin la consunción en nuestro errático fuego.
Un amigo
Anónimo: hermoso y hondo comentario. Esperemos que el futuro no sea "la repetición tenaz del presente", que decía el poeta. Me he acordado de un pasaje de George Steiner, en "Los idiomas de Eros" ("Los libros que nunca he escrito")donde este dice: "Existen lenguas, por ejemplo en los Andes, en las cuales, de una manera muy razonable, el futuro está detrás del hablante, ya que es invisible, mientras que los horizontes del pasado se extienden abiertos a la vista, ante él..."
Querido Miguel, en cierto modo, el futuro no deja de ser una variación, más o menos tenaz, del presente. (La cuestión estriba en saber si ese presente es del todo nuestro o no.)
Un fuerte abrazo y ánimo.
(Ex Gongren)
Querido Javier: te agradezco el comentario. Es una mera cuestión de climatología más o menos revuelta la de estos días de tormenta. Hasta los cazadores han regresado de los altos empujados por la nieve y con las manos vacías. Los grandes bandos de palomas pasaron muy altos. Dicen. Cosas del viento norte. Y sí, me parece acertada esa precisión sobre hacerse con el presente y vivir en él como condición de algo que pueda llamarse futuro. Un abrazo.
Estimado Miguel, alegria por saber que tiene blog, y tamien porque puedo volver a ubicarlo. Perdì su email con el cambio de computador y de ciudada. Estoy en Valparaiso viviendo hace un año, como profesor en la Universiad del Mar. Mi correo es josorio.humanidades@mail.com
Aprovecho de decirle que la pesquisa de los archivos de Salvador Reyes ha reportado resultados. El historiador municipal de Valparaiso me ha dicho que estan embodegados en la Biblioteca Nacional,en Santiago. Muchos saludos, Jorge Osorio
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