domingo, 15 de abril de 2012

CON LA CRUZ Y CON LA ESPADA

Este insólito monumento lo encontré ayer tarde en una plaza desolada (desgraciada) de Cochabamba. Un borrachito añoso dormía la mona frente a ella. Digo insólito porque dados los tiempos que aquí corren, de descolonización, eso dicen, se hace de verdad raro encontrarse con un monumento a los conquistadores precedidos por un evangelizador, cuyas andanzas pueden leerse en la fantástica crónica de Guamán Poma de Ayala. Claro que las figuras estaban embadurnadas de pintura roja, en alusión a la mucha sangre derramada. Lo raro es que no lo hayan derribado todavía. Las cuentas pendientes con la España colonial siguen vivas en la vida cotidiana y a poco que viajes por libre te tropiezas con ellas. Unas cuentas que no van a ser saldadas jamás y cuya memoria sirve para dar cohesión al presente.

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